Hace más de una década nadie se imaginó todo lo que traerían las redes sociales a la sociedad y el cambio que generaría en ella. Twitter no se conocía y Facebook comenzaba a formar expectativa y revuelo. No se sabe quien fue adaptándose a quien, pero en el camino todo fue mutando y las redes se transformaron en una parte protagónica en nuestras vidas.

No podemos hablar de una sociedad que no esté conectada porque es innegable que todo pasa por las redes. Somos seres dependientes de la conectividad. Todos nosotros estamos deseosos de información y queremos saber qué está ocurriendo en el mundo.

Antes, nadie se imaginó que pudiésemos tener un contacto del otro lado del mundo y hablar con él como si estuviéramos a poca distancia, pero el mundo de las redes sociales es así. Hoy todos estamos conectados, no nos podemos imaginar una sociedad que tenga un vacío en la información porque sería impensado.

Existe una generación que se crió estando conectada y para ellos el mundo pasa de una manera diferente. Hace algunos años enterarse de algún suceso era complicado, solo lo hacías leyendo el periódico al día siguiente o prendiendo el televisor. Ahora todo es inmediato, a cada instante estamos recibiendo información y al segundo las estamos comentando en nuestras redes personales.

La respuesta que recibimos al mandar un tuit o postear algo en Facebook es instantánea. El mundo no es el mismo que hace una década y las personas tampoco lo son. Hoy las excusas no existen, si alguien te quiere contactar lo puede hacer por medio de diferentes plataformas y con tan solo un click.

Literalmente, tu voz puede ser escuchada en todas partes. Las redes sociales nos hacen estar más unidos y conectados con todos a la vez. Los más jóvenes utilizan redes como Snapchat que sin duda se ha convertido en la preferida por muchos y permite saber lo que está haciendo cada persona en ese momento. Otros prefieren utilizar los caracteres de Twitter para contar algo o Instagram para promocionar su emprendimiento.

Lo cierto es que la llegada de lo que dices y haces se convierte en un mensaje masivo, por eso también se deben utilizar con mucho cuidado y responsabilidad. Existen infinidad de cosas buenas y malas en todo el mundo de las redes, pero estas, sin duda, ayudan a muchas personas. Cada quien le puede dar la funcionalidad que quiera a sus plataformas sociales. Muchos optan por contar su vida personal y otros por darle una utilidad más comercial: sin importar su uso el mundo se mueve con ellas.

No existe duda de que lo que somos ahora no se acerca a lo que éramos hace algunos años y no podemos pensar en un mundo sin estar tan conectados como en el presente. Entonces, ¿podemos vivir sin las redes sociales?, ¿Cuánto las necesitamos?, ¿qué lugar ocupan en nuestras vidas? Todas estas son preguntas que nos han hecho alguna vez o que las llegamos a plantear por curiosidad.

Cada quien es libre de responderla como mejor le parezca porque la función que le damos a ellas y lo que ocupan en nuestra vida solo nosotros la sabemos. El mundo cambió y no es el mismo de antes, de eso no hay duda. Además, resulta increíble y fascinante pensar cuál plataforma surgirá en los próximos años que nos hará estar más conectados que nunca, ¿existirá límite?